La alimentación afecta a la función cerebral.
Según un estudio que se realizó y que incluía a 36 mujeres de entre 18 y 55 años, fueron divididas en tres grupos:
En el primero, el grupo comió dos veces al mes yogures con probióticos.
El segundo grupo, comió yogures que no lo contenían pero del mismo tipo y sabor.
El último grupo, no comió nada especial.
Curiosamente, las mujeres que comieron yogurt con probióticos, tuvieron un aumento de actividad en las dos partes del cerebro que controlan las emociones y las sensaciones.
Bibliografía: espanol.mercola.com
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