Entrevista sobre la microbiota intestinal a Juan Miguel Rodríguez Gómez.
¿En que consiste su trabajo concretamente?
Actualmente dirijo el grupo de investigación denominado “Microbiota en el periodo perinatal”. Nos dedicamos a investigar el proceso de colonización de los seres humanos por parte de los microorganismos. En concreto, cómo se inicia, cómo evoluciona, qué factores influyen en su composición y qué impacto tiene para nuestra salud. Yo personalmente soy Doctor en Veterinaria y el grupo que dirijo o coordino es multidisciplinar, incluyendo doctores y licenciados/graduados en Biología, Bioquímica, Veterinaria, Farmacia, Medicina, Ciencia y Tecnología de los Alimentos, Nutrición Humana y Dietética… También incluye algunas personas con Ciclo Superior de FP (por ejemplo, análisis clínicos). Se trata de tener personas especializadas en los diversos aspectos relevantes para el estudio de la microbiota humana (Microbiología, Inmunología, Bioquímica, Neuroendocrinología, Bioestadística, Bioinformática…). Trabajamos estrechamente con médicos (fundamentalmente ginecólogos, neonatólogos y pediatras), farmacéuticos, matronas y personal de enfermería de diversos hospitales y centros de atención primaria.
¿Por qué eligió esa carrera y que le atraía de esta?
A mí personalmente me atraía la Medicina aplicada a la fauna silvestre autóctona. Sin embargo, cuando terminé la carrera no existía trabajo remunerado en ese ámbito (lo hacía como hobby). Tenía un buen expediente académico y me llamaron del Departamento de Nutrición, Bromatología y Tecnología de los Alimentos (UCM) para realizar una Tesis Doctoral sobre la microbiología de algunos alimentos destinados al consumo humano. Cuando acabé la Tesis, pasé varios años en un laboratorio de investigación en el Reino Unido. Fue uno de los laboratorios pioneros en el estudio de la microbiota y el microbioma. Al regresar a España, continué con esa línea de investigación, que actualmente representa una de las grandes fronteras del conocimiento en Biomedicina.
En caso de que yo no supiera absolutamente nada del tema, ¿cómo me definiría usted la microbiota intestinal?
La microbiota intestinal es el conjunto de microorganismos (incluyendo no sólo bacterias sino también virus, arqueas, mohos, levaduras y protozoos) que habita el intestino. Ten en cuenta que, aunque la microbiota intestinal ha recibido mucha atención en los últimos años, existe una microbiota más o menos rica en todas nuestras mucosas y epitelios (cavidad oral, estómago, aparato respiratorio, piel, aparato genital masculino y femenino, glándula mamaria durante la lactancia…).
¿Por qué es la microbiota tan importante?
La microbiota es vital para que estemos vivos ya que hay toda una serie de funciones que nuestras células “humanas” han delegado a nuestros “compañeros microbianos” en el curso de miles de años de coevolución. Los microorganismos que nos habitan poseen, en conjunto, una cantidad extremadamente elevada de genes que codifican proteínas esenciales para diversos procesos bioquímicos (metabolismo proteico, metabolismo glucídico, metabolismo lipídico, biosíntesis de vitaminas, detoxificación de xenobióticos…) y para la modulación de nuestros sistemas inmunitario y neuroendocrino.
¿Qué clase de enfermedades cerebrales pueden darse debido a la microbiota?
La microbiota no causa enfermedades cerebrales por sí misma pero en los últimos años se ha observado que la alteración de la microbiota intestinal está estrechamente relacionada con trastornos cognitivos y neurológicos, desde la ansiedad hasta el autismo. De hecho, se ha observado que la modulación de la microbiota intestinal es una herramienta muy relevante para la mejoría de este tipo de patologías.
Por otra parte, hay ciertos microorganismos que no forman parte de la microbiota intestinal normal pero que se pueden adquirir a través de los alimentos /y otras vías (contacto sexual, jeringuillas…) y, bajo ciertas condiciones, pueden causar infecciones cerebrales (Listeria monocytogenes, Streptococcus agalactiae, VIH…), especialmente en neonatos (se pueden infectan a partir de sus madres durante el embarazo y parto).
6- ¿Hay diferencias entre la microbiota intestinal de una persona y de otra?
Sí, por supuesto. La microbiota intestinal es propia de cada persona, a modo de huella dactilar.
7-¿Qué influye en que esto sea así?
Muchos factores (y posiblemente haya muchos otros que desconocemos en la actualidad). Entre esos factores destacan la base genética de cada individuo, la microbiota de sus padres/familia/entorno, la edad gestacional (niñoa término, prematuro), la forma de nacimiento (parto vaginal, cesárea), la forma de alimentación inicial (lactancia materna, fórmula infantil), la dieta, los tratamientos médicos (incluso aquellos recibidos por su madre durante el embarazo), especialmente el uso de antibióticos, el estilo de vida (estrés, sedentarismo, consumo de tabaco, drogas, etc.)…
8-¿A partir de cuando empieza en una persona a formarse la microbiota intestinal?
Hasta hace unos pocos años se pensaba que la microbiota intestinal se empezaba a adquirir durante el nacimiento, por contacto con microorganismos procedentes de la madre o del ambiente. No obstante, actualmente se sabe que la colonización del intestino se inicia en el periodo fetal, especialmente en el último tercio del embarazo. Ciertos microorganismos, especialmente del tracto digestivo de la madre, son capaces de traslocar de una forma fisiológica (es decir pasar de la cavidad oral o del intestino a la sangre) y atravesar la barrera placentaria. Llegan al fluido amniótico y allí son deglutidas por el feto (aparte de tener un contacto con la piel y los distintos orificios/cavidades del cuerpo)
9-¿Tenemos toda la vida la misma o varía con el paso del tiempo?
La microbiota varía con el paso del tiempo. Como te he dicho, aparece en la etapa fetal (aunque es muy rudimentaria), va madurando y hacia los 2-3 años se forma la microbiota típica de un adulto (dominada por bacterias anaerobias estrictas). Esa microbiota permanece más o menos estable hasta los 50-60 años, momento en el que inicia un proceso de “envejecimiento” similar al del resto del cuerpo. Ese envejecimiento se manifiesta con una pérdida de diversidad bacteriana y, en consecuencia, de las funciones asociadas a las bacterias que perdemos.
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